sábado, 29 de octubre de 2011

Cine del treinta.

La década de los años 30 comienza con una trágica noticia para el cine fantástico, un cáncer acaba con la vida del mítico Lon Chaney con sólo 47 años. El suceso obliga a Tod Browning a buscar a un sustituto para el papel protagonista de Drácula, que inicialmente iba a protagonizar Chaney. Finalmente, se escoge al húngaro Bela Lugosi, que llevaba varios años interpretando el papel en Broadway. El éxito no se hizo esperar, y proporcionó sustanciales beneficios a la productora. Por ello, Carl Laemne que había fundado la Universal Film Manufactory Company en 1915, decide explotar el filón, y producir numerosos largometrajes de terror durante los siguientes años.




Drácula (1931)




Frankenstein (1931)
De hecho, ese mismo año (1931), se estrena Frankenstein, dirigida por James WhaleLugosi rechaza el papel de monstruo, que recae en Boris Karloff. En los siguientes años, muchas son las películas de terror con las que nos obsequia la Universal. Los actores se especializan dentro del género. Mientras Lugosi y Karloff interpretan a los malos, David Manners y Colin Clive son los héroes, Helen Chandler o Mae Clark son sus parejas, Edward Van Sloan es el sabio profesor que ayuda al dúo protagonista, y si hay algún secundario jorobado o de tono humorístico, será para Dwight Frye.
Se estrenan la Máscara de Fu-Manchú y la Momia en 1932, el Hombre Invisible en 1933, y la Novia de Frankenstein en 1935. La productora, como reclamo para el público, une a Karloff y a Lugosi en Satanás (1934) por vez primera. La pareja volvería a coincidir en varios films posteriormente. Pero esta explotación intensiva que hace la Universal acaba por cansar al público, lo que provoca la caída progresiva de la fama de sus estrellas y su largometrajes durante la década. En 1941, la productora intenta resucitar sus éxitos con el Hombre Lobo, protagonizada por Lon Chaney Jr., hijo de la estrella del cine mudo.




El Hombre Invisible (1933)




King Kong (1933)
Mientras, Tod Browning había dirigido Freaks, la Parada de los Monstruos en 1932, interpretada por auténticos deformes de feria. Aunque en su día la película fué destrozada por la crítica, hoy es considerada por muchos una de las mejores películas de la historia. Un año después, se estrenaba King Kong, producida por la RKO. En 1937, los ingleses crean la clasificación H para los films de terror; y, en 1938, Orson Welles radia la Guerra de los Mundos, aterrorizando a todos los Estados Unidos.

Cine del cuarenta.

El cine en la década de los 40:
[...] Es difícil establecer una unidad en el cine de los 40, pues existen tres períodos. El primero comprende los años 1940 y 1941, antes de que Estados Unidos entrara en la guerra. El segundo abarca hasta el final de la guerra en 1945. El tercero es la posguerra y la recuperación de los cines nacionales europeos. El cine de los 20, terminada la Gran Guerra, es la época de aquella generación de cineastas de todo el mundo que desarrollaron y llevaron a la perfección el lenguaje del cine mudo (imagen y música) establecido en la década anterior por Griffith. Y era un cine internacional, pues bastaba con cambiar el idioma de los rótulos, cada vez menos numerosos. En los años 30, con el sonoro, surgió el teatro fotografiado. Pero pronto los «herederos de Griffith» aprendieron a utilizar la palabra hablada como complemento de la imagen.
Roma, ciudad abierta (1945)Los 40, por tanto, son la segunda década del cine sonoro. Pero también suponen el nacimiento del cine moderno: por un lado, el cine que medita sobre su identidad y la identidad de los personajes, y la relación entre actor y personaje, un cine que da a la palabra hablada una importancia desconocida en la década anterior: Orson Welles hace en 1941 Ciudadano Kane; el hombre que «reinventa» el cine es un hombre de la radio. Y, por otro lado, el cine con actores naturales, el cine considerado como instrumento de conocimiento y de comunicación (el neorrealismo y Rossellini: Roma, ciudad abierta fue rodada en 1945).
[La II Guerra Mundial:]
La primera voz que desde América se alzó contra los nazis fue la de Charles Chaplin en El gran dictador(1940). Curiosamente, Chaplin era el único cineasta que todavía no había aceptado el cine «hablado» y ésta fue su primera película hablada, en la que hace un discurso de siete minutos. Se hace cine antinazi: Lubitsch rueda To Be or Not To Be. Y directores europeos se incorporan al cine americano: Jean Renoir, Alfred Hitchcock, Max Ophuls, Douglas Sirk, Fritz Lang, Robert Siodmack, Otto Preminger y Billy Wilder, entre otros.

Bogart en El Halcón maltés (1941)Nuevos directores:
John Huston inaugura la serie negra con El halcón maltés (1941). Y después de la guerra surge una nueva generación de cineastas: Nicholas Ray, Elia Kazan, Jacques Tourneur, Joseph Mankiewicz, Anthony Mann, Samuel Fuller, Bud Boetticher o Donald Siegel. La comedia americana está representada en estos años por personalidades como McCarey y Preston Sturges. En 1948, Vincent Minnelli rueda El pirata con Gene Kelly, y este último codirige con el joven Stanley Donen en 1949 Un día en Nueva York.

Western:
John Ford, que en el año 40 y 41 había conseguido su segundo y tercer Oscar por Las uvas de la ira y Qué verde era mi valle, vuelve al western con Pasión de los fuertes y Fort Apache. Howard Hawks dirige en 1948 Río Rojo. Y King Vidor, junto con O'Selznick, inaugura el super-western: Duelo al sol. En esta década, el cine pierde a tres cineastas importantes: Lubitsch muere el 30 de noviembre del 47, Eisenstein el 11 de febrero de 1948 y Griffith el 23 de julio de 1948. (Antonio Drove)

Sullivan's TravelsSullivan's Travels. Preston Sturges (1941):
Sullivan is a successful, spoiled, and naive director of fluff films, with a heart-o-gold, who decides he wants to make a film about the troubles of the downtrodden poor. Much to the chagrin of his producers, he sets off in tramp's clothing with a single dime in his pocket to experience poverty first-hand, and gets some reality shock. Joel McCrea is splendid in this charming, satirical story. The disgruntled film director goes out into the real world to learn how the events of the Great Depression have affected the lives of America's people. He feels the lightweight musicals and comedies that have garnered him critical acclaim are too trite considering the state of the world. The first half of the film details his adventures in a humorous fashion, but the latter half is surprisingly dark and sinister. The juxtaposition of comedy with the more serious events is jarring, but ultimately memorable. Robert Warwick, Jimmy Conlin, Franklin Pangborn, Eric Blore, Margaret Hayes, and Porter Hall also star. 90 min.
Arsénico por compasión. Cary Grant y sus tías Josephine Hull y Jean AdairArsenic and Old Lace. Frank Capra (1942):
Amusing and charming film adaptation of the Broadway play (Joseph Kesselring) about two old ladies who poison gentlemen visitors in their Brooklyn home and then bury them in the cellar. It's a lot of fun despite the concentration of corpses. Mortimer Brewster, a critic of both drama and marriage, has finally married Elaine Harper (Priscilla Lane), the girl next door. Before the honeymoon trip to Niagra Falls they pay a visit to his aunts. Capra pulls out all stops to induce energy and hilarity from the excellent cast (Cary Grant, Josephine Hull and Jean Adair), which also includes Raymond Massey (Jonathan Brewster), Peter Lorre (Dr. Herman Einstein), Edward Everett Horton (Mr.Witherspoon), and James Gleason (Lt.Rooney). 118 min.
Casablanca. Bogart y BergmanCasablanca. Michael Curtiz (1942):
Crackling intrigue, tingling romance, and a superb moody atmosphere make this taut melodrama one of the best World War II films. Bogart, in a memorable perfomance, is in top form as the owner of a Casablanca nightclub. He helps an old flame and her husband, an underground leader (Paul Henreid), escape the Nazis. This classic, witty thriller seems to earn more appreciation as time goes by. Also with Conrad Weidt, S.Z.Sakall, Peter Lorre, Dooley Wilson and Sidney Greenstreet. Academy Awards: best picture, best director, screenplay (Julius J.Epstein, Philip G.Epstein and Howard Koch. Nominations: Bogart, Claude Rains (supporting actor) and Arthur Edeson (cinematography). 102 min.
Ser o no ser. Ernst Lubitsch (1942):
[To Be or Not To Be] Producida por Alexander Korda en su exilio en Hollywood durante la II Guerra Mundial, es una de las pocas películas de Lubitsch que no está basada en una obra de un oscuro escritor europeo, sino en una idea original suya, convertida en excelente guión por Edwin Justus Mayer. Ambientada en agosto de 1939 en Varsovia, durante la invasión alemana de Polonia, la acción gira en torno a una compañía teatral, el matrimonio de actores Maria y Joseph Tura, un piloto de bombardero del batallón polaco de la RAF y un espía. El resultado es un perfecto alegato contra el nazismo, pero también una divertida comedia y una reflexión sobre el teatro.
The Magnificent AmbersonsThe Magnificent Ambersons. Orson Welles (1942):
The young, handsome, but somewhat wild Eugene Morgan wants to marry Isabel Amberson, daughter of a rich upper-class family, but she instead marries dull and steady Wilbur Minafer. Their only child, George, grows up a spoiled brat. Years later, Eugene comes back, now a mature widower and a successful automobile maker. After Wilbur dies, Eugene again asks Isabel to marry him, and she is receptive. But George resents the attentions paid to his mother, and he and his whacko aunt Fanny manage to sabotage the romance. A series of disasters befall the Ambersons and George, and he gets his come-uppance in the end.
Black Narcissus. Michael Powell & Emeric Pressburger (1946):
Deborah Kerr is designated to establish a convent in the Himalayas at a remote cliffside dwelling, a palace of dubious origin. She takes her assignment seriously and faces strange customs and unfamiliar peoples as well as a harsh climate. There are inner struggles as well, and Kerr is excellent at revealing these. Huge closeups reveal what her character is supposedly thinking as she peers at others, often in unspoken disapproval of their actions, particularly David Farrar, Jean Simmons (as an Indian girl), and Kathleen Byron--who gives the film's most urgent performance as the distraught nun with worldly pleasures on her mind. Kerr gives a faultless performance, the mainstay of the film, since most of the story is seen from her viewpoint. The striking color photography and set decoration were rightfully awarded Oscars. A haunting, powerful study of the effects of loneliness and isolation on a group of nuns--and what happens when one of them goes beserk. The struggle between the two nuns at the bell tower is one of the most gripping climaxes ever.
Oscars:
1940: Rebecca - Alfred Hitchcock (Mejor director: John Ford - Las uvas de la ira). 1941: Qué verde era mi valle - John Ford. 1942: La señora Miniver - William Wyler. 1943: Casablanca - Michael Curtiz. 1944: Siguiendo mi camino - Leo McCarey. 1945: Días sin huella - Billy Wilder. 1946: Los mejores años de nuestra vida - William Wyler. 1947: La barrera invisible [Gentleman's Agreement] - Elia Kazan. 1948: Hamlet - Laurence Olivier (Mejor director: John Huston - El tesoro de Sierra Madre). 1949: El político - (Mejor director: Joseph L.Mankievicz - Carta a tres esposas).

Cine del cincuenta.

El cine europeo pasa por una situación de necesario proteccionismo por parte de los gobiernos de cada país, con el fin de poder establecer unos márgenes que permitan desenvolverse en el propio mercado ante la presencia del cine estadounidense. Es una década de transición en la que directores muy jóvenes, en su mayoría surgidos del campo de la crítica cinematográfica, desean hacer frente al cine convencional y clásico. Para eso a lo largo de la década reclaman libertad de acción y creación y ayudas para financiar sus proyectos, y darán origen a unos movimientos con proyección cultural y política que fueron conocidos como la "nouvelle vague" (Francia), el "free cinema" (Reino Unido) y el "Nuevo cine alemán", entre otros, y siempre en conexión directa con lo que acontecía en diversos países americanos. 

En Francia, junto con una producción en la que intervienen los directores como Jean Renoir (La carroza de oro, 1952), René Clair (La belleza del diablo, 1950) se encuentran excepciones como la de René Clément, con su singular Juegos prohibidos (1952), Henry-George Clouzot con la sorprendente El salario del miedo (1956), la originalidad y trascendencia del trabajo de Jacques Tati, maestro del humor inteligente y crítico como lo demostró en La vacaciones de Monsieur Hulot (1951) y Mi tío (1958), y el singular trabajo de Robert Bresson que busca una ruptura en las formas a través de Diario de un cura rural (1950) y Un condenado a muerte se ha escapado (1956). La "nouvelle vague" marcará los nuevos itinerarios para el cine posterior. 

El cine italiano se sostiene a partir de las películas que firman directores como Luchino Visconti que tras Bellísima (1951) y Senso (1954), abordará un cine espectáculo combinado con la reflexión social e histórica (Rocco y sus hermanos, 1960; El gatopardo, 1963; La caída de los dioses, 1969; Muerte en Venecia, 1971). A Roberto Rosellini le interesan los problemas humanos que aborda con diverso interés en Europa 51 (1951) y, especialmente, Te querré siempre (1953). Michelangelo Antonioni profundiza en la incomunicación a través de su trilogía La aventura (1959) , La noche (1960) y El eclipse (1962). Sorprende por la proyección de su obra Federico Fellini, que también vive su momento más intenso y representativo de su carrera con filmes tan completos como La strada (1954), Las noches de Cabiria (1956), La dolce vita (1958), Ocho y medio (1962) y Amarcord (1973), recibiendo varios Oscar de la Academia

El cine británico mantiene vivas las líneas creativas de los cuarenta, más arropadas por la ayuda del gobierno. La comedia de los Estudios Ealing y las adaptaciones shakesperianas de Laurence Olivier convivieron con producciones bélicas y numerosas adaptaciones teatrales que habían sido éxito en el West End londinense. En estos años las películas de David Lean evolucionaban entre la sencillez de El déspota (1953) y la superproducción (El puente sobre el río Kwai, 1957; Lawrence de Arabia, 1962). La productora Hammer vivirá su mejor momento industrial y artístico al abordar películas de ciencia-ficción como El experimento del doctor Quatermass (1955), de Val Guest, y, especialmente, historia de terror, en las que rescata los personajes clásicos que hiciera famosos la Universal, sólo con la diferencia que estas producciones ya eran en color. Así surgieron La maldición de Frankenstein (1957) y Drácula (1958), dirigidas por Terence Fisher e interpretadas por Peter Cushing y Christopher Lee, producciones que alcanzaron un notable éxito internacional. 

El cine nórdico continuó ofreciendo excelentes trabajos, como el del maestro Carl Theodor Dreyer que dirigió La palabra (1955), una obra completa en su fondo y forma. No obstante, a partir de esta década el nombre que recordará la existencia del cine en estos países será el de Ingmar Bergman, director sueco que sorprende al mundo con una películas cargadas de emoción, sentimiento, tragedia y humanidad. A partir de El séptimo sello (1956) es descubierto en muchos países en los que comienzan a revisar su obra anterior al tiempo que continúan su trayectoria con otros filmes tan sorprendentes como Fresas salvajes(1956) y el manantial de la doncella (1959).



                      Mejor película de la década

Cantando bajo la lluvia - 1952
Cantando bajo la lluvia es una película musical de Hollywood, estrenada en 1952. Hecha siguiendo los esquemas clásicos de la Metro, tiene su inspiración en toda la serie de Melodías de Broadway que se fueron realizando en Hollywood en los 30 y 40, coincidiendo con la aparición del cine sonoro.
La película fue un gran éxito gracias a sus escenas de baile, en especial la de Gene Kelly bajo la lluvia, cuando canta la canción que da título al filme. Se estrenó en abril y fue la película más taquillera durante ese mes y la décima de 1952.